Publicado por El Economista el 17/01/2013
Recientemente, los reguladores internacionales reunidos en Basilea, Suiza, acordaron rebajar las exigencias de liquidez que las entidades financieras deben mantener. Lo primero que hay que decir es que las reglas emanadas por este organismo, el Banco de Pagos Internacionales, más conocido por sus siglas en inglés (BIS), no tienen fuerza ejecutiva hasta que cada país lo incorpora a su entramado legislativo, cosa que en Europa se realiza con bastante rapidez, al contrario que en EEUU, donde la lentitud de adaptación a estos compromisos es palpable.
Esa liquidez bancaria se mide a través de los activos que las entidades tienen y que pueden ser vendidos rápida y fácilmente (sin pérdida) de forma que les permita hacer frente a una inesperada retirada de depósitos por parte de la clientela. Con estas nuevas relajadas reglas, para cumplir con la ratio de cobertura de esta liquidez sería posible utilizar títulos de renta fija de una calificación crediticia más baja (peor o con mayor riesgo de crédito), e incluso acciones o títulos de renta variable, a priori con mayor riesgo de liquidez y de precio.
Adicionalmente, se prorroga el tiempo para cumplir con dichas exigencias, ampliándose hasta el primero de enero de 2019, frente al plazo anterior, que finalizaba en el mismo día pero de 2015.
La noticia puede generar controversia ante el clamor popular de que los bancos paguen por sus errores del pasado y por su responsabilidad en la crisis presente. En esta línea, el castigo para sus accionistas sería el tener que destinar parte de sus recursos a activos líquidos, por definición poco rentables, pero que representen gran solvencia, como forma de asegurar que una crisis como la actual no se vuelva a producir.
Sin embargo, la medida inicial podría ir en contra de otra premisa que en la actualidad está cobrando mayor relevancia: conseguir que las economías vuelvan a la senda del crecimiento. Todos los recursos que los bancos destinen a cumplir los requerimientos de liquidez y solvencia son recursos que no se destinan a los préstamos a empresas, autónomos o particulares, en definitiva a la inversión y consumo, que por definición no son líquidos.
Es normal y muy comprensible que todos aquellos que nos ponemos en el lugar de las víctimas de las malas prácticas bancarias y las propias víctimas podamos ver inapropiadas estas nuevas regulaciones (más cuando se observa que las ayudas financieras también tienen como destino los bancos y no los que peor lo están pasando: las personas).
Pero la labor que ahora se presenta ineludible es hacer ver a estas personas que, tal y como está estructurado el sistema financiero a nivel internacional, la única vía para salir de este atolladero de la recesión es contar con el papel de los bancos. Otra cosa será idear un nuevo modelo que evite estas situaciones, pero que sólo se puede diseñar e implementar cuando el problema se haya resuelto.
El debate que debería surgir tras todo lo anterior es si con esta medida únicamente se puede conseguir recuperar el crecimiento económico o, mejor dicho, qué otras acciones deben implementarse para alcanzar este objetivo. Cualesquiera que sean las decisiones, han de ir en la dirección de no disminuir aún más la renta disponible de consumidores y empresas por la vía impositiva, relajar en el calendario los ajustes o recortes necesarios para hacer competitiva nuestra economía y, de una vez por todas, acometer la verdadera reforma de la Administración Pública.
En cualquier caso, cinco años después del estallido de la crisis, la banca gana. Ahora queda esperar que hayan aprendido de sus errores, ayuden a generar crecimiento y su victoria no sea especialmente algo malo.
Como su nombre indica, aunque las finanzas serán un aspecto fundamental a tratar, también dedicaré espacio a mis aficiones -ciclismo- o críticas a los lugares que visite.
jueves, 17 de enero de 2013
miércoles, 12 de diciembre de 2012
¡Esto es un cachondeo!
Estoy hasta las narices de lo mal que funciona, casi todo, en este país. Y la justicia no es igual para todos. Los políticos, banqueros, grandes empresas, etc., no la cumplen sistemáticamente.
Por ejemplo, llevamos ya una semana en casa sin calefacción (es eléctrica) porque Gas Natural Unión Fenosa vino a hacer "no sé qué" en el contador y nos ha dejado sin podernos calentar.
Hemos tenido que irnos de nuestro propio domicilio, alquilar una casa (y no me la alquilan por días claro, y como no sé cuándo se va a solucionar ...), para evitar que mi niño de tres años enferme, y la respuesta es que eso no es urgente, que pueden tardar hasta 15 días o más. Y luego tu tardas 15 días en pagarles y te meten en un listado de morosos. La justicia no es igual para todos.
Hemos puesto una reclamación en la Cosejería de Inductria de la Comunidad de Madrid, pero: primero, se la trasladan a Gas Natural Unión Fenosa y pueden tardar hasta seis meses en responder (luego no soluciona nada), segundo, sólo sirve para trasladar reclamaciones o quejas, por lo que el servicio en sí no sirve para nada (ya lo sabía por un caso anterior, pero esto lo corrobora), salvo para dar trabajo de mover papeles a unos cuantos funcionarios, tercero, sólo en el caso de que algún técnico (nadie de la CAM ha ido irá a revisar o comprobar el problema) lo considere, se lo pondría una infracción, pero conociendo la justicia, ya sé dónde quedará esa multa, si la hay.
Por nuestra parte hemos incurrido ya en varios costes: el electricista que vino a casa para cmprobar que nuestra instalación estaba bien y no era culpa nuestra; el depósito por el alquiler de la csa a la que nos hemos tenido que mudar (aunque no sea urgente para Gas Natural Unión Fenosa, para nosotros no tenr calefacción con un niño de 3 años en diciembre sí es un problema), y los meses (espero que no muchos pero hasta la fecha no se conoce el desenlace) que tendremos que estar fuera.
Y si luego lo quisiera recuperar, costes de abogados, procuradores, tasas, fiscales, jueces, etc... para una justicia un poco lente y que seguramente no sea ni justa.
En fin, que cada vez cobra más fuerza la opción de irnos fuera de España a vivir y que se financien medinte los impuestos de otros políticos, cargas adedo, maleantes de la carcel viviendo con calefacción, vagos, vividores de subvenciones, estafadores, corruptos y demás, que la lista es mucho más larga.
Decía alguien que quien hablara mal de España era un delincuente. Los delincuentes son los que nos hacen hablar mal de España con razón.
Por ejemplo, llevamos ya una semana en casa sin calefacción (es eléctrica) porque Gas Natural Unión Fenosa vino a hacer "no sé qué" en el contador y nos ha dejado sin podernos calentar.
Hemos tenido que irnos de nuestro propio domicilio, alquilar una casa (y no me la alquilan por días claro, y como no sé cuándo se va a solucionar ...), para evitar que mi niño de tres años enferme, y la respuesta es que eso no es urgente, que pueden tardar hasta 15 días o más. Y luego tu tardas 15 días en pagarles y te meten en un listado de morosos. La justicia no es igual para todos.
Hemos puesto una reclamación en la Cosejería de Inductria de la Comunidad de Madrid, pero: primero, se la trasladan a Gas Natural Unión Fenosa y pueden tardar hasta seis meses en responder (luego no soluciona nada), segundo, sólo sirve para trasladar reclamaciones o quejas, por lo que el servicio en sí no sirve para nada (ya lo sabía por un caso anterior, pero esto lo corrobora), salvo para dar trabajo de mover papeles a unos cuantos funcionarios, tercero, sólo en el caso de que algún técnico (nadie de la CAM ha ido irá a revisar o comprobar el problema) lo considere, se lo pondría una infracción, pero conociendo la justicia, ya sé dónde quedará esa multa, si la hay.
Por nuestra parte hemos incurrido ya en varios costes: el electricista que vino a casa para cmprobar que nuestra instalación estaba bien y no era culpa nuestra; el depósito por el alquiler de la csa a la que nos hemos tenido que mudar (aunque no sea urgente para Gas Natural Unión Fenosa, para nosotros no tenr calefacción con un niño de 3 años en diciembre sí es un problema), y los meses (espero que no muchos pero hasta la fecha no se conoce el desenlace) que tendremos que estar fuera.
Y si luego lo quisiera recuperar, costes de abogados, procuradores, tasas, fiscales, jueces, etc... para una justicia un poco lente y que seguramente no sea ni justa.
En fin, que cada vez cobra más fuerza la opción de irnos fuera de España a vivir y que se financien medinte los impuestos de otros políticos, cargas adedo, maleantes de la carcel viviendo con calefacción, vagos, vividores de subvenciones, estafadores, corruptos y demás, que la lista es mucho más larga.
Decía alguien que quien hablara mal de España era un delincuente. Los delincuentes son los que nos hacen hablar mal de España con razón.
martes, 11 de diciembre de 2012
¿A quién creer?
Publicado en todas las cabeceras del grupo VOCENTO (Diario Montañés, Norte de Castilla, Diario de Extremadura y Las Provincias), el 11 de noviembre de 2012.
La cuestión ya no es si debemos creer más lo que uno afirma, y que se contradice con las declaraciones de otro. El asunto es que los políticos, en general, van a un ritmo completamente diferente al de empresas y consumidores y, por tanto, su visión de la realidad no se ajusta plenamente a lo que cualquier mortal “padece”.
La anterior afirmación viene al hilo de escuchar esta misma semana declaraciones de responsables políticos de diferente pelaje como Almunia o De Guindos, en el sentido de que la crisis ya está siendo superada, argumento que se contradice con algunos datos como el crecimiento negativo (recesión para entendernos, porque crecer de forma negativa resulta bastante complicado) que sufre España, o las previsiones de algún servicio de estudios de una entidad financiera que señalan a un incremento en el número de parados (y en nuestra opinión, todo el mundo puede comprender que si eso se acaba finalmente produciendo, no será indicador de nada bueno).
Está claro que, en la mayoría de las ocasiones, los políticos intentan vendernos una realidad edulcorada, seguramente para que no suframos, apoyando esos argumentos, siempre positivos, en algunas estadísticas que -como no todo puede ir mal- muestran señales de recuperación. Pero no dejan de ser más que eso, señales, que no nos guiarán al final del abismo si no se siguen realizando las reformas oportunas, algunas tímidamente iniciadas (mercado laboral, sector financiero), otras a la espera de acometerse (administración pública, o en plural, si lo prefieren).
De ahí la afirmación del tempo diferente del político que, eso, intenta ganar espacio al calendario para ver si todo se soluciona por el mero paso de los días, frente al resto de las personas o empresas, a las que el día a día les consume y sólo quieren una solución, inmediata, a sus problemas.
Pues nosotros no nos creemos ni a uno ni a otro, porque además nos da igual. Y ese es nuestro consejo para todos. Lo que tenga que ser, será. Y da lo mismo si ahora estamos saliendo o seguimos entrando. Lo importante es lo que cada uno de nosotros podemos hacer para que nuestra situación personal mejore y, desde ahí, que todo el país salga adelante. Sólo con un esfuerzo y un cambio de actitud por parte de todos, la recuperación / salida / salvación / crecimiento, será posible.
Es la hora de los políticos valientes, de los empresarios arriesgados (que no osados), de los trabajadores decididos. ¿Nos creen?
jueves, 22 de noviembre de 2012
En un mundo ideal ...
En un mundo ideal, Papá Estado ejercería como tal y, buscando lo mejor para el futuro de sus retoños, les reduciría la paga para que “se buscarán la vida”: se reduce la prestación por desempleo en su cuantía, no en su duración, que de hecho se incrementaría, salvo excepciones, de forma que el aliciente no fuera cobrar el paro, sino buscarse los ingresos suficientes para acomodarlos al nivel de vida que cada uno desee.
En un mundo ideal, los trabajadores no pagarían la pensión del jubilado, sino que cada uno crearía su fondo de pensiones –público y/o privado- y cobraría en su retiro en función de lo aportado a esa hucha propia: pasamos de un sistema de reparto (que es un sistema piramidal) a otro de capitalización, mucho más justo y sostenible.
En un mundo ideal, la política no sería una carrera, sino un premio a una vida profesional llena de éxitos que daría como resultado la llamada de tu país para que cada uno aplicara su experiencia en beneficio de todos, que sería una honra para esa persona y que no respondería a la misma para enriquecerse, sino porque es un orgullo poder estar en esa situación: los políticos con esa motivación no se guiarían por un calendario electoral y unos objetivos únicos de mantenimiento de la poltrona.
En un mundo ideal, si los gastos del Estado se redujeran (porque las prestaciones por desempleo y pensiones anteriores son menores o inexistentes; porque el gasto suntuario e innecesario de políticos, asesores, interinos, senadores, muchos –o todos- sobrantes, desaparece; así como una administración única que tuviera menores costes que 17 estructuras que no aportan eficiencia al sistema; y muchas cuestiones similares más), se ajustarían los ingresos públicos, procedentes en su mayoría de impuestos, a ese menor gasto, de forma que se reducirían drásticamente.
En un mundo ideal, las entidades financieras se dedicarían a su labor de conseguir que la mayor cantidad de dinero ahorrada estuviera a disposición de todos aquellos que lo necesitasen con las mejores condiciones posibles, funcionarían como un sector auxiliar de la economía real y no buscarían, especulando, crear riqueza donde no existe: reforma del sector financiero encaminada a que todas las entidades financieras se dedicaran a lo que es su negocio tradicional, o al menos separando dichos negocios tan diferentes para evitar el contagio entre ellos.
En un mundo ideal, con unos consumidores con mayor renta disponible por la reducción de su carga impositiva, buscando activamente trabajo si no lo tienen, adaptándose a las exigencias del mercado y trabajando en cualquier lugar (movilidad geográfica), casi de cualquier cosa (movilidad funcional, no se asusten), la demanda crecería, lo que haría que unas empresas menos ahogadas por trámites y tasas, en ese mundo ideal, intentaran aprovechar ese incremento del mercado contratando más gente (lo que implicaría que ese “trabajar casi de cualquier cosa” estaría correctamente remunerado a las exigencias y cualificación requerida por el puesto); o incluso se crearían nuevas empresas por parte de esos emprendedores con visión que intentarían aprovechar las nuevas oportunidades, aquí o en cualquier lugar del mundo, porque en ese mundo ideal, los trámites, financiación y bonificaciones estarían encaminados a facilitar ese proceso.
¡Qué pena que todo esto, y algunas cuestiones más, sólo queden en el mundo de las ideas!
jueves, 8 de noviembre de 2012
Un paseo en bici
Aunque mi primera intención al crear este blog era no sólo centrarme en cuestiones económicas (así lo atestigua el nombre del blog), la verdad es que el día a día no me lo ha permitido. Sin embargo, enmiendo mediante esta entrada este error y prometo subsanarlo más a menudo en el futuro.
Crónica de la Salida Oficial del Club Ciclista Hortaleza del 8 de enero de 2012
¡Feliz Año a todos!
Aunque no ha sido la primera ruta oficial del año, sí que se ha constituido como aquella en la que más compañeros hemos salido en este principio de año, aproximadamente unos veinte. Los primeros kilómetros se han aprovechado para hablar de los objetivos y metas que nos planteamos para esta nueva temporada. Palabras como “Quebrantahuesos”, “Lagos” o similares, han sido muy escuchadas en los primeros minutos. Éstos también han servido para conocer últimas novedades de las vidas de nuestros compañeros y, en este sentido, hemos conocido la pésima noticia sobre nuestro amigo Jesús. Desde aquí le enviamos un fuerte abrazo y mucho ánimo, para él y toda su familia.
Sin olvidarnos de él, pasamos a temas menos transcendentes y comentar la crónica de la etapa. Y la verdad es que es muy fácil: fuimos a Valdetorres y volvimos. Estas últimas salidas están siendo un poco monótonas en cuanto al recorrido, llano como es normal por las alturas de la temporada en la que nos encontramos. Pero como no creo que me dejen mis compañeros que esta crónica se acabe aquí, vamos a repasar, desde mi punto de vista –que es la cola del pelotón- algunas incidencias.
Nada más salir del túnel de Barajas-Paracuellos, tras esos minutos de cortesía que he comentado anteriormente, el ritmo empieza a subir. Nos vamos acomodando a nuestro lugar natural dentro del grupo, pero justo antes de comenzar la autovía, Manuel Aguilera pincha (una rueda, se entiende, que Manolo es muy fiable). Aunque lo avisa, así como otros compañeros, con la finalidad de que se reduzca la marcha y pueda reintegrarse más fácilmente en el pelotón, los sordos continúan a buen ritmo, mientras que los que vamos mejor de oído levantamos el pie. Aunque pensándolo bien, no lo teníamos que haber hecho, pues en cuanto se le cambió la rueda, la “locomotora Manolo” se puso en marcha y, como un rodillo, pasó por encima de mí dejándome descolgado en su afán, muy loable, de alcanzar al grupo cabecero. Tonino, que pensando que la reparación iba a ser más lenta, paró a hacer “sus cosas”, también se quedó descolgado conmigo. Afortunadamente, el conductor eterno, Sebas, muy pendiente de estos detalles, aceleró para avisar de esta situación al grupo de Manolo, que muy amablemente nos esperó. En ese momento, con sólo dos grupos (no es habitual este grado de concentración), comenzó la persecución. Los buenos, por delante, no sé si por condescendencia o porque sí, levantaron la marcha y, poco antes de terminar la autovía, el pelotón agrupó a todos sus elementos. Buen ritmo, muy bueno, hasta que giramos en el cruce de Torrelaguna y allí me vuelvo a quedar (esto es la factura de los kilos de estas fiestas que me harán pagarla en incómodos plazos de, como mínimo, cuatro salidas oficiales), para, en la subida a Valdetorres hacer un dúo muy dinámico con Paulino hasta llegar al merecido desayuno. Allí una agradable sorpresa en forma de visita de Jesús. Nos abrazamos y nos interesamos por él. Quedamos para tomar una caña cuando finalicemos la etapa y nos subimos de nuevo a la burra.
La vuelta no tuvo ningún incidente gracias a Dios. Fue muy rápida, eso sí, y todos al llegar a la caña comentamos la media tan alta que habíamos conseguido. Aunque con alguna disparidad, una media de 31 km/h, que para mí es un logro.
Jesús nos puso al día de su situación. No hay que dar más detalles. Con el ánimo un poco alicaído, invité a los que se quedaron por mi cumpleaños y nos despedimos hasta la próxima salida, con el mismo recorrido que ésta pero seguro que con otras anécdotas muy interesantes para todos los amantes (y sufridores) de este deporte de la bici.
Un fuerte abrazo a todos.
lunes, 22 de octubre de 2012
En fin de semana caerá la noticia
Hace aproximadamente dos semanas todo parecía apuntar a que España solicitaría el rescate durante el fin de semana. Como viene sucediendo con este tipo de noticias, se elegiría ese momento en que los mercados no están abiertos para no perjudicar a unas bolsas muy nerviosas. Sin embargo, en este inicio de nueva semana, tras la reunión del Eurogrupo, todo parece haber cambiado: todos los estamentos oficiales, nacionales y comunitarios, esgrimen los mismos argumentos para justificar que España no está bajo presión de pedir el rescate, alabar las reformas emprendidas y animar a continuar por ese camino para finalmente conseguir el cumplimiento del objetivo del déficit.
El punto de la discordia entre este discurso y las expectativas del mercado se encuentra en los excesivamente altos tipos de interés a los que la economía española se está financiando. El propio Fondo Monetario Internacional estima que España debería tener una prima de 200 puntos básicos con Alemania en base a los fundamentales que ambas economías presentan. Pero, y ahí está la discrepancia, el mercado piensa que esa evolución a la baja de la prima de riesgo sólo es factible mediante una intervención contundente del Banco Central Europeo, y ésta no se llevará a cabo en tanto no sea solicitada por el gobierno español, mientras que los poderes políticos creen firmemente que esa ayuda no será necesaria. El propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha declarado que sólo solicitaría el rescate en el caso de que la prima de riesgo superara los 600 putos básicos, dejando la financiación de nuestra economía en niveles ciertamente insostenibles.
En nuestra opinión, Bruselas está ganando tiempo, como siempre, intentando que las cuentas públicas -sobre todo-, y el inicio de una senda de recuperación -menos identificable en estos momentos-, dejen en una mejor situación los datos sobre España y, no lo olvidemos, Italia, para cuando Europa se enfrente al mayor problema que ahora mismo tiene encima de la mesa: Grecia.
Aunque el propio Eurogrupo se encuentra dividido entre posturas como la alemana, más flexible para con el país heleno, o la holandesa, muy exigente en cuanto al cumplimiento de los acuerdos establecidos, parece clara la necesidad de dar una solución definitiva al drama griego, que si finalmente acabara con la salida del euro de este país, implicaría un ataque especulativo a las siguientes fichas del dominó, pero que no tendría éxito si finalmente se consiguen cuadrar cuentas y recomponer la situación económica a unos niveles resistentes a dichos ataques.
Si al escenario anterior le añadimos las nuevas previsiones de crecimiento mundial recientemente publicadas por el Fondo Monetario Internacional, en las que incrementa la tasa de decrecimiento para España frente a las anteriores previsiones (-1,5% para 2012 y -1,3% para 2013); o que el mismo organismo piensa que los objetivos de déficit público de España para 2012 y 2013 se superarán colocándose en el 7% (6,3% objetivo del Gobierno) y el 5,7% (4,5%), todo parece indicar que, como en anteriores ocasiones, es el análisis del mercado el más acertado y que lo inevitable sólo ha ganado alguna semana más. Veremos qué ocurre la próxima madrugada del sábado a domingo.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Vuelve la atención sobre España
Publicado en El Economista el 27/09/2012
Gran parte de la atención, y tensión, que se respira en los mercados internacionales se concentra en España y su situación. La razón hay que buscarla en varios acontecimientos que, unos más tarde, otros más temprano, tendrán lugar, esperemos que con decisiones acertadas por parte de los responsables.
El primero de ellos es la presentación esta misma semana de los Presupuestos Generales del Estado. Están siendo muchas las filtraciones sobre cuáles serán las partidas que más sufran los recortes, o cuáles no se verán afectadas. Sin duda es un tema candente, pues de ello dependerá la credibilidad de lograr cumplir con un objetivo de déficit seguramente ya poco creíble por los analistas. La medida anunciada de rebajar en un veinte por ciento los presupuestos de cada uno de los ministerios, viene acompañada del aumento del uno por ciento de la partida dedicada a pensiones. Nuevo foco de tensión al no reducirse gasto estructural a favor de inversiones productivas. En cualquier caso, la solución no puede venir por la subida, aún más, de los impuestos, aunque algunos así lo soliciten, sino por la realización, de una vez por todas, de las tan necesarias reformas estructurales.
El segundo punto de atención se encuentra en la valoración de las necesidades de capital de los bancos, poniéndose en duda la verosimilitud del resultado de las auditorías. Punto crucial éste también para dar por zanjada la enésima reforma de nuestro sistema financiero.
Por último, las numerosas apuestas sobre si el gobierno solicitará finalmente la compra de nuestra deuda por parte del Banco Central Europeo, o sobre las condiciones finales de lo que se viene llamando el “rescate light”.
Cuestiones todas que impiden que la tan comentada prima de riesgo no logre relajarse más. Y es que todos los temas están estrechamente relacionados: la deuda pública y su efecto en el cumplimiento del déficit está ligada a la ayuda al sector financiero, pues mientras no se haga realidad la posibilidad de que los fondos europeos puedan financiar directamente a los bancos, esta inyección de liquidez no servirá sino para alejarnos aún más del cumplimiento del déficit.
Por si fuera poco, la agencia de calificación Moodys ha publicado un informe en el que alerta sobre la posibilidad de rebajar los ratings de las eléctricas españolas como consecuencia del proyecto de ley con nuevas medidas de carácter fiscal, proyecto que trata de hacer frente al problema más importante que tiene actualmente el sector eléctrico en España, lo que se conoce como déficit tarifario, que a diciembre de 2011 alcanzaba los veinticuatro mil millones de euros; pero que sin embargo lo hace sin afrontar la reforma energética necesaria y sólo lo intenta paliar modificando la fiscalidad de la generación energética.
El riesgo de rebaja de calificación no se centra únicamente en empresas eléctricas, sino que se plantea también sobre todo el Estado español, haciéndole llegar a grado especulativo. Un hecho éste que implicaría una subida vertiginosa de la prima de riesgo sin ningún género de dudas.
En definitiva, España de nuevo protagonista, muy a nuestro pesar, del volátil entorno internacional.
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